El Camino de Moguer es uno de los más conocidos del área peregrina onubense. Pero antes que los rocieros moguereños lo iniciemos, hay momentos emocionantes que lo presagian, como es la propia Misa de Romeros, que tiene lugar a las nueve de la mañana del jueves.

Todo un año de preparativos, de sueños, de emociones contenidas, va a tener a partir de ahora su desahogo, su realización, su utilidad. Hasta los últimos detalles han sido cuidados, aunque siempre quede algo para la última hora.

La misa acelera aún más los corazones deseosos de partir hacia la aldea, que tendrá lugar inmediatamente después de finalizada. Con el acto de la bendición, el Simpecado de Moguer comienza su caminar, arrastrado por bueyes cansinos. Ese es uno de los momentos en que más se recuerda a quienes, por la circunstancia que sea, no podrán hacer el camino, algunos ya por estar haciéndolo por el cielo.

CAMINO

La Hermandad toma la ruta de Montemayor, donde se realiza una ofrenda floral. Con los vítores, cantes y cohetes se llega al mediodía, en que tomamos el conocido Camino de Moguer.

Se llega después al Milanillo, punto donde confluyen todas las hermandades y que nos sirve, a la de Moguer, como parada para el almuerzo y la convivencia.

MILANILLO

La tarde cae y los romeros llegamos a Bodegones para hacer noche en Pino Gordo, ahora llamado Cabezudos. En este lugar, a la medianoche, con todo recogimiento, rezamos el Santo Rosario. Ha concluido la primera jornada y entre candelas se llegará al alba. En esos momentos íntimos la convivencia, siempre tan necesaria, toma cuerpo.

PINO GORDO

El segundo día es definitivo. La comitiva romera penetra en la Rocina y cruza el espejeante arroyo de Fresno Gordo. La aldea se presiente en la cercanía, donde espera la Señora de las marismas. El eco alegre de las coplas y el crujido de las carretas se pierde en los arenales. Ya está cerca el instante mágico tan esperado y cuando el astro solar alcanza su cénit, al mediodía, hacemos entrada en la aldea. En ese momento no hay cansancio, el sudor sirve de refresco y se materializa el sueño que todos los años nos lleva a rendir pleitesía a la reina de las marismas.

ENTRADA TINAJA